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Prensa

2015 / Noviembre
Horizonte A

Avances y desafíos para la investigación en tecnología de aplicación



El crecimiento de la población y de la economía mundial ha generado la maximización del potencial productivo del sector agrícola a fin de mantener el mercado abastecido de alimentos y materias primas.

Los agroquímicos representan una importante alternativa en este contexto, ya que controla los agentes que pueden dañar y limitar la productividad.
El uso correcto, además de maximizar la productividad y reducir las pérdidas para el ambiente, fortalece al sector por la reducción de los costos y la mejora del balance económico de la actividad agrícola, favoreciendo su competitividad y sostenibilidad.
Es necesario que el conocimiento técnico de los profesionales que actúan en este mercado sea compatible con la calidad demandada en la aplicación de los agroquímicos y sintonizada con los desafíos y las oportunidades de desarrollo. 
Nufarm invitó especialmente al Prof. Dr. Marco Antonio Gandolfo, de la Universidad Estadual do Norte do Paraná, para compartir su visión y experiencia sobre Tecnología de Aplicación.

Por: Prof. Dr. Marco Antonio Gandolfo
Universidad Estatal del Norte del Paraná – Bandeirantes – PR
gandolfo@uenp.edu.br

La tecnología de aplicación de agroquímicos – T.A. es una ciencia moderna que trata del uso de datos e información que eleven los depósitos sobre los blancos reduciendo las pérdidas para el ambiente. Así, se busca un control eficaz de los agentes dañinos, con baja contaminación ambiental y un costo adecuado a la sustentabilidad de la producción agrícola. La investigación, por su parte, ha contribuido con el desarrollo del sector agrícola en varios aspectos, tanto brindando información para atender a problemas urgentes debido a la evolución y adaptación de plagas, plantas invasoras y enfermedades, como anticipándose en la búsqueda de soluciones a problemas de elevada complejidad, como los riesgos ambientales.
Las instituciones involucradas en esta temática que tienen relación directa con las investigaciones, supieron por su parte, insertarse en el medio y crecer en notoriedad, posibilitando el establecimiento de referencias importantes, con reconocida competencia, que representan para Brasil un motivo de orgullo. Estas entidades desarrollaron y adaptaron tecnologías que contribuyeron al crecimiento de la agricultura, con la seguridad fitosanitaria necesaria a la complejidad del control de los agentes dañinos en un país tropical.
Además de las instituciones, la madurez creciente de los empresarios agrícolas también fue fundamental. Estos productores asimilaron el conocimiento necesario facilitado por las investigaciones científicas y trabajos de campo, y transformaron el Brasil de una agricultura tradicional, en un campo innovador que incorpora tecnología de punta desde su planeamiento y adquisición de productos hasta la elección de las máquinas más sofisticadas del mundo.
La diversidad ambiental del país es sin duda un ambiente fértil para actividades agrícolas productivas y versátiles. Sin embargo, ofrece también todas las condiciones favorables para la evolución y supervivencia de las plagas, enfermedades y plantas invasoras que se adaptan frecuentemente a nuevas culturas, demandando el trabajo permanente de todo el equipo de investigación en la búsqueda de soluciones que tornen el uso de agroquímicos más seguro y más eficiente.
Avances de la investigación en T. A.
Los avances serán aquí discutidos en cuatro fases.
1 – Fase del descubrimiento de la oportunidad de mejoría en la calidad de la aplicación como negocio
La investigación en T.A. tuvo una importante motivación relacionada con la oportunidad de implementación de negocios en el medio rural, orientada principalmente al uso de nuevos equipamientos, como las máquinas de alta capacidad operativa de puntas de pulverización con características definidas y el uso de información de otras áreas como indicadores de potencial de eficiencia, como la fitopatología, la entomología, entre otras.
Investigaciones dirigidas a determinar el mejor momento para la aplicación, los equipamientos más adecuados y parámetros de cuotas como tasas de aplicación y distribución de la dosis mínima de forma homogénea en el área, hicieron posibles avances para el sector.
2 - Fase de la necesidad de mejoría como alternativa de aumentar la rentabilidad del negocio
El surgimiento y/o adaptación de los agentes dañinos en la agricultura moderna hizo que la Tecnología de Aplicación fuera sumada al conocimiento sobre los agroquímicos y el ambiente para maximizar el potencial de control de estos agentes. Este hecho fue determinante una vez que la dificultad de control de plagas, malezas y enfermedades podría poner en riesgo en una única cosecha, su viabilidad.
Más allá de la eficacia inmediata obtenida en la aplicación, factores tales como el poder residual sobre un agente dañino, el porcentaje de pérdida y de riesgo ambiental también pasaron a ser considerados de cierta importancia.
La investigación agronómica en T.A. en este momento fue determinante ya que ofreció al sector agrícola informaciones rápidas y correctas que contribuyeron con los ajustes necesarios para la preservación del negocio agropecuario, por la reducción de pérdidas y maximización del potencial productivo de las labranzas, control rápido con el mayor efecto residual posible.
De esta forma, más allá del tipo, la clase y de la composición del producto, el nivel de eficiencia de control pasó a ser determinado también por la forma en la que eran aplicados, incluyendo factores mínimos de calidad como la cobertura, el depósito y la distribución del producto en los estratos de las plantas.
3 – Fase de atención de las exigencias legales para el mantenimiento del negocio
La reglamentación sobre la preservación ambiental y mejoría de la calidad de los alimentos y de las materias primas provenientes del sector agrícola impuso límites y exigencias que incitaron al sector productivo a buscar alternativas seguras y eficientes en la aplicación de los agroquímicos con riesgos soportables por el sistema. Así, la investigación siempre contribuyó a la identificación de las técnicas seguras que podrían presentar la eficiencia demandada en una actividad competitiva.
Tales avances fueran marcados por investigaciones que incluyeron desde la dinámica de las gotas, como el potencial de pérdidas por deriva y por evaporación, hasta el estudio del comportamiento de la estática de la gota, como el área de esparcimiento y la resistencia al lavado por lluvia.
4 – Fase de la automatización para la mejoría del sector
Aunque hubo una respuesta positiva por parte del sector productivo hacia las ofertas tecnológicas de la investigación, la dinámica ambiental y la complejidad de los desafíos actuales en el control de los agentes dañinos, han exigido acciones múltiples y simultáneas como el uso de la tasa variable, la asociación de adyuvantes y aplicaciones ágiles como las aereas, para que el control sea realizado a tiempo con viabilidad económica.
Como la escala de producción en áreas extensas exige turnos de pulverización casi ininterrumpidos, sumados a la escasa capacitación humana para ajustes precisos en la técnica de aplicación según las variables ambientales, la automatización en la ejecución de estas funciones partiendo de configuraciones previas insertas en el equipamiento, pasa a condicionar el resultado del intento de control directamente con la información usada para determinar tales configuraciones.
Más allá de eso, el registro de todas las informaciones obtenidas por la máquina al momento de la aplicación asociada con los ajustes preestablecidos, permite análisis posteriores con atribución del efecto limitante de la calidad esperada.
En este aspecto, la investigación facilita informaciones que abordan ecuaciones matemáticas para la inserción en los procesadores, fundamentales en la automatización, y aquellas que componen el acervo profesional de los usuarios para sus respectivas definiciones cualitativas para operación segura y eficaz.
Desafíos
La agricultura viene siendo sometida a desafíos de su viabilidad permanentemente, sea por la presión económica que obliga a un aumento de la productividad a niveles espléndidos y caros, o por la dificultad de planificación y control de todas las variables que se aplican al negocio, tales como el clima, el mercado y la legislación, entre otros, que la convierten en una actividad que reúne la tradición, la nobleza y el alto riesgo económico.
Más allá de los desafíos externos a la propiedad, la evolución natural de los agentes dañinos que ocurren en el campo productivo, proporcionado por las adaptaciones a nuevas culturas o diferentes estadíos de desarrollo del hospedador, la tolerancia y/o resistencia a fitosanitarios y las alternativas de supervivencia de estos agentes, obtenidas por nuevas formas de protección, movimiento, reproducción y alimentación, representan desafíos crecientes que demandan competencia y creatividad de las investigaciones en la búsqueda de soluciones viables a su control.
Sumado a esta dificultad, la preocupación con la escasez de los recursos naturales utilizados en las actividades agrícolas también representa un enorme desafío, pues no sólo la ausencia del recurso en el lugar de uso, como también la inviabilidad en su extracción y transporte, puede determinar la necesidad de tecnologías alternativas que reduzcan su consumo sin afectar la seguridad y la eficiencia.
Entre los recursos a ser optimizados que ahora son propuestos como formas de mantener la viabilidad agrícola están la energía, el suelo y el agua. Aunque la reducción del consumo de energía sea claramente necesaria, el aumento de la frecuencia de pulverización se contradice con esa lógica, pues eleva el consumo de combustible en las pulverizaciones y en toda la logística que implica la operación. El desafío de aumentar el efecto residual o retrasar la aparición de los agentes dañinos, permitiendo que las pulverizaciones tengan lugar con la menor frecuencia posible puede ser un camino de excelentes oportunidades para que la investigación contribuya con la racionalización en el uso de la energía.
En el caso del suelo, la influencia directa de las aplicaciones de agroquímicos no es pequeña, ya que debido al creciente uso de fertilizantes foliares, que aplicados gracias a las pulverizaciones, maximizan el potencial productivo de las labranzas con menor dependencia de la extracción nutricional de los suelos. En este contexto, la investigación ya ofrece datos e información que justifican el uso de estos fertilizantes con resultados positivos y deseados. Aún así, dudas sobre la eficiencia de las diferentes fórmulas, como también de las diversas composiciones de los fertilizantes y asociaciones con productos penetrantes o adherentes pueden orientar todavía más el uso de esa tecnología en el aumento de la rentabilidad del negocio.
Otro factor de impacto directo de las pulverizaciones en la conservación del suelo es la compactación. Debe considerarse que el pulverizador es el equipo que más veces trabaja sobre los suelos, desplazándose sobre el mismo trayecto con cargas extremamente elevadas sobre vehículos con alta presión específica debido al ancho reducido, siendo la responsable, en la mayoría de las veces, por la mayor compactación de los suelos.
En el caso del agua, la reducción del costo involucrado en la logística de extracción, transporte, transferencia y aplicación tiene un significado económico reconocido por el productor. Esta realidad ha impulsado al medio a buscar y emplear técnicas de aplicación que satisfagan los parámetros de calidad con el menor volumen de caudal posible por unidad de área tratada. Más allá de que las técnicas actuales determinen tasas de aplicación mínimas y variables en función del ambiente, experiencias de campo han mostrado que tal reducción es posible sin pérdida de calidad. Ejemplos relacionados con las aplicaciones aéreas, que tradicionalmente usan tasas reducidas con eficacia, sugieren posibilidades de avances para las aplicaciones terrestres en la reducción de costos con menor uso del agua.
La introducción de nuevos picos de pulverización con espectro de gotas específico y la adición de adyuvantes al caldo de aplicación, con funciones previamente definidas y resultados comprobados por investigaciones científicas, contribuyeron con la reducción del volumen de agua utilizado. Estas investigaciones deberán seguir este camino para que, dada la gran variedad de productos en el mercado, los mismos puedan ser incorporados a la tecnología según sus funcionalidades, sin el riesgo de que el uso equivocado por falta de información o por conveniencia comercial pongan en peligro la calidad o la seguridad de las aplicaciones.
La expansión de las áreas cultivadas en el país también ofrece un gran desafío a la investigación por el necesario crecimiento de la capacidad operativa de los pulverizadores que deberán ejecutar su tarea con mayor rapidez, menor costo y mayor eficiencia. Esta condición está impuesta por la necesidad de que grandes áreas sean pulverizadas en el “timming” correcto y por la intención de que la mayor área posible reciba la aplicación en un período del día con la mejor condición ambiental.
Considerando que el aumento de la capacidad de trabajo de los pulverizadores puede ser obtenido mediante la reducción de la tasa de aplicación, aumento de la velocidad y del tamaño de la barra de pulverización, y también aumento de la capacidad del tanque y reducción del tiempo de abastecimiento, tales posibilidades ofrecen diversos caminos para estudios en esta área.
La reducción de la tasa de aplicación implica en consecuencia, menor número de gotas sobre el blanco o menor tamaño de las mismas para una misma cobertura. Esa condición exige recursos tecnológicos que minimicen la posibilidad de pérdidas para que la pulverización no sea comprometida, sobre todo en los momentos de mayor agresividad ambiental. El aumento de la velocidad de trabajo es una solución ofrecida por la ingeniería en los autopropulsados modernos, pero requiere uso en condiciones favorables para que no comprometa la eficacia del tratamiento. Entre las condiciones determinantes para aumentar la velocidad está el relieve, pues el desplazamiento sobre suelos con superficie irregular provoca oscilaciones verticales y horizontales de la barra que reducen la calidad de los depósitos en el blanco y predispone la máquina a desgastes y daños mecánicos. Otro factor a ser considerado en este caso es el tiempo de variación de la velocidad de la máquina, que generalmente es rápida, y el tiempo de ajuste de la presión para variaciones del flujo, que normalmente es lento y que, por eso, no siempre promueve las correcciones de tasa de aplicación en el tiempo de las variaciones de velocidad. Investigaciones asociadas a la ingeniería de sistemas de amortiguamiento de barras y ajustes precisos y rápidos en la tasa de aplicación contribuyeron sobremanera con la producción agrícola de escala.
La construcción de botalones de mayor tamaño resulta en mayor número de componentes sobre la misma estructura, además de elevar el peso del conjunto y estimular variaciones de mayor amplitud en sus extremidades para un mismo ángulo de las oscilaciones de su base. El aumento del número de componentes como picos de pulverización, antigoteadores, filtros y conexiones en barras mayores también acrecientan la necesidad de mantenimiento para que, debido al gran número de componentes vinculado al bajo estándar de calidad eventualmente diagnosticado, la homogeneidad de la distribución de la dosis de agroquímicos no sea comprometida por la diferencia de volumen aplicado en las innúmeras franjas promovidas por cada unidad de pulverización.
En este sentido, investigaciones con materiales más leves y resistentes, así como sistemas de monitoreo instantáneo de la pulverización deben ser investigados y desarrollados, agregando seguridad a la necesidad del productor de adquirir máquinas mayores.
La reducción del tiempo gastado en paradas para abastecimiento también contribuye con lo ganado en rendimiento de la operación. Eso puede ser obtenido mediante la reducción de la tasa de aplicación que reduce el número de abastecimientos por área aplicada de la misma manera que el aumento de la capacidad nominal del tanque. Ese tiempo también puede ser reducido por formas de abastecimientos más rápidas. Independiente del objetivo considerado, investigaciones en formas de minimización de este tiempo serán, sin duda, aplicadas a los programas de pulverización impulsando ganancias en calidad al menor costo.
La preservación ambiental recibe inversiones crecientes en investigaciones, dada su importancia para el equilibrio natural de las especies. Un camino corto entre la práctica de la operación agrícola y el respeto al ambiente es la legislación, factor determinante en las responsabilidades y limitaciones del riesgo del uso de los agroquímicos. Es obvio que no hay en una pulverización la intención de perjudicar al ambiente más allá del control del agente dañino, pero no se pueden ignorar los riesgos presentes en la operación. No solo investigaciones en la identificación de formas de aplicación más seguras, como diagnósticos para programas de calidad y de entrenamiento de los usuarios deberán estar presentes para minimizar estos riesgos sin pérdida en la eficiencia de las pulverizaciones.
Brasil ha implementado tales investigaciones y evolucionado de manera ejemplar en este aspecto. Sumado a las acciones del gobierno, la creación de centros de investigaciones en universidades y empresas, más allá de la inclusión de la tecnología de aplicación de productos fitosanitarios en programas de graduación y pos graduación de diversos cursos , la producción agropecuaria se ha mostrado viable y segura, registrando bajos índices de fracaso y de error. Este escenario eleva el prestigio de los actores involucrados en la investigación y en la producción agropecuaria frente a la sociedad, debiendo ser una actividad continuada para su sustentabilidad.
La actividad agrícola de escala todavía depende del uso de productos químicos que reduzcan los niveles de pérdidas por la acción de los agentes dañinos. Estos productos, por ende, ofrecen riesgos al ambiente, al alimento y al hombre.
Como consecuencia de esa realidad, cuestionamientos acerca de su uso ocurren frecuentemente y promueven reflexiones en prácticamente toda la sociedad. Estas reflexiones, por su parte, crean distintas opiniones al respecto de la real necesidad del uso de estos productos.
Así, las discusiones relacionadas a los riesgos del uso de agroquímicos deben, de hecho, ser promovidas y esclarecidas, para que su uso se dé de manera segura no generando, más allá de prejuicios ambientales, el preconcepto ideológico que limita inversiones en esa área. La investigación debe, por lo tanto, considerar las preocupaciones de la sociedad y trabajar para que las dudas sean aclaradas de forma comprobadamente técnica sin la interferencia de intereses ideológicos, políticos o comerciales.


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